Carlos Mora V

El pequeño mundo de la niñez con su entorno familiar es un modelo del mundo. Cuanto más intensamente le forma el carácter la familia, el niño se adaptará mejor al mundo. abueling.com

La familia tiene un alcance y repercusiones significativas en  nuestra vida. La debemos siempre cuidar, mantener a todos sus miembros integrados hasta cuando nos toca irnos de este plano.  Disfrutarla intensamente, compartir con todos sus miembros  de acuerdo a nuestro rol que nos toca desempeñar en ella.

Wikipedia nos aporta al respecto, que la familia, según la Declaración Universal de los Derechos Humanos, es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado. Los lazos principales que definen una familia son de dos tipos: vínculos de afinidad derivados del establecimiento de un vínculo reconocido socialmente, como el matrimonio -que, en algunas sociedades, sólo permite la unión entre dos personas mientras que en otras es posible la poligamia, y vínculos de consanguinidad, como la filiación entre padres e hijos o los lazos que se establecen entre los hermanos que descienden de un mismo padre. También puede diferenciarse la familia según el grado de parentesco entre sus miembros.

 Desde luego,  cuando se analiza el alcance de la familia   hay que considerar el   amor que  es determinante,  esencial en la vida de todo hombre,  en la familia pues  es la base de todas las relaciones sociales que tiene el hombre y, por consiguiente, es el principio de todos los amores de la persona. Es la cuna de un sinfín de vínculos espirituales y afectivos que tiene el ser querido para con los suyos. Muy difícilmente puede amar alguien si no encuentra en su familia un amor legítimo que le permita donarse a los otros o encontrar en su parentela un sustento amoroso que le permita desenvolverse en la sociedad. Es por lo mismo, que el cónyuge necesita dar y darse para tener una relación fecunda que se perfeccionará como tal y llegará a su cúspide con la procreación de hijos. Si no hay familia no habrá manera en que la persona se desarrolle plenamente o bien: "Si no me relaciono, no existo como persona, no me constituyo como ser humano cabal".  En este mismo sentido, se puede  afirmar que: "La familia es el vehículo privilegiado para la transmisión de aquellos valores sociales y culturales que ayudan a la persona a adquirir la propia identidad. Fundada en el amor y abierta al don de la vida, la familia lleva consigo el porvenir mismo de la sociedad; su papel especialísimo es el de contribuir eficazmente a un futuro de paz".

Recuérdese además,  que  la familia se funda en el matrimonio libremente contraído, uno e indisoluble, necesario y además,  hay que  considerarla como la semilla primera y natural de la sociedad humana. De lo cual nace el deber de atenderla con suma diligencia tanto en el aspecto económico y social como en la esfera cultural y ética. De aquí, se desprende la necesidad del estado de proteger a la familia: no solo es la célula primera y vital de la sociedad", es además el centro interactivo de las relaciones humanas en la cual, el hombre conoce al mundo y se hace valer en él; aprende a relacionarse, obedecer, amar, reír, llorar y desenvolverse en su medio ambiente natural.

Considérese  también, que el valor de vivir en familia es pieza clave en la vida espiritual del hombre.  No hay que olvidar, que del amor familiar nacen los valores de la persona humana, sólo en virtud de la vivencia de estos valores entre los miembros familiares se verá la calidad de vida que lleva la persona. Esto, "lo podrá conseguir la familia, en primer lugar, mediante el recíproco amor de los cónyuges, llamados a una unión de vida total y plena por el significado natural del matrimonio; lo podrá conseguir, además, mediante el adecuado cumplimiento de la tarea educativa, que obliga a los padres a formar a los hijos en el respeto de la dignidad de cada persona y en los valores de la paz. Tales valores, más que ‘enseñados', han de ser testimoniados en un ambiente familiar en el que se viva aquel amor oblativo  que es capaz de acoger al otro en su diversidad, sintiendo como propias las necesidades y exigencias, y haciéndolo partícipe de los propios bienes.

Para cada nuevo miembro que llega a la familia habrá, sin duda alguna, afecto: amor natural porque existen lazos de sangre que nos unen a esa persona; pero, por ser la familia una comunidad, habrá que perfeccionar ese amor con la amistad y dirigir nuestra voluntad para amar de manera electiva a quien de forma natural tendemos a amar.

 Nos agrega también,  aciprensa.com, que   no olvidemos, que en la familia, es donde se hace posible el amor, el amor sin condiciones; los padres que inician la familia con una promesa de amor quieren a sus hijos porque son sus hijos, no en razón de sus cualidades. "La familia es un centro de intimidad y apertura".

Es en el seno familiar donde cultivamos lo humano del hombre, que es el enseñarlo a pensar, a profundizar, a reflexionar. Es en el ámbito de la familia donde el hombre aprende el cultivo de las virtudes, el respeto que es el guardián del amor, la honradez, la generosidad, la responsabilidad, el amor al trabajo, la gratitud, etc. La familia nos invita a ser creativos en el cultivo de la inteligencia, la voluntad y el corazón, para poder contribuir y abrirnos a la sociedad preparada e íntegra. El amor de la familia debe trasmitirse a la sociedad.

La familia es el primer ambiente vital que encuentra el hombre al venir a este mundo y su experiencia es decisiva para siempre.

 Por último, "la familia, nos recuerda Juan Pablo II, es la primera y más importante escuela de amor". "La grandeza y la responsabilidad de la familia están en ser la primera comunidad de vida y amor, el primer ambiente en donde el hombre puede aprender a amar y a sentirse amado, no sólo por otras personas, sino también y ante todo por Dios".